Imaginad esto: estáis sentados en un teatro y os encontráis absolutamente “mesmerizados” por el orador. Lo más probable es que no bailéis, no durmáis, no os desmayéis ni caigáis en convulsiones. Pero si Franz Anton Mesmer se dirigiera al público, tal comportamiento no sería inusual. La palabra “mesmerizar” ha sobrevivido, pero ¿quién era la persona detrás de ella? ¿Por qué era tan famoso?
El médico preocupado
Mesmer, un visionario médico y sanador del siglo XVIII, logró curas notables. Era un hombre inusual profundamente preocupado por las terribles enfermedades que sufrían las personas y muy crítico con los enfoques médicos vigentes. Consideraba que el uso de sangrías, purgantes y opiáceos era a menudo más doloroso y aterrador que las propias enfermedades. Así que se propuso desarrollar un método para aliviar el sufrimiento de sus pacientes de la manera más indolora posible.
El Magnetismo Animal
Mesmer creía en una fuerza natural invisible, un fluido magnético, poseído por todos los seres vivos, incluyendo humanos, animales y vegetación. Creía que este fluido podía tener efectos físicos, incluso a distancia, y que estaba influenciado por la gravedad. Creía además que la enfermedad era el resultado de bloqueos en el flujo natural de este fluido magnético a través del cuerpo, y que solo restableciendo este flujo se podía curar la enfermedad. Llamó a este fluido “Magnetismo Animal”.
La terapia musical
Mesmer utilizaba una variedad de técnicas para producir sus curas, algunas de las cuales tienen un paralelo en la práctica moderna. Una técnica incluía una forma de terapia musical. Mesmer, que estudió en la Universidad de Viena, era un pianista y violonchelista muy dotado. También disfrutó de la amistad de los compositores Haydn, Gluck y Mozart. Mesmer usaba la música durante las sesiones de terapia y la técnica que estaba desarrollando ha sido definida como: la capacidad de elevar el estado emocional de un individuo, o de una multitud, a una intensidad anormal pero controlable.
El caso revolucionario de Mesmer
La devoción de Mesmer hacia sus pacientes era realmente extraordinaria. Su caso revolucionario fue el de Franzl Oesterline, una mujer de 27 años que sufría de lo que él describió como un trastorno convulsivo. Estos síntomas eran tan graves que la señorita Oesterline se mudó a casa de Mesmer para recibir atención continua.
Mesmer efectuó una cura usando un imán para interrumpir las mareas gravitacionales que afectaban negativamente a su paciente. Indujo con éxito en la señorita Oesterline la sensación de un fluido fluyendo rápidamente a través de su cuerpo. Después de varias sesiones, los síntomas desaparecieron y, lo más importante, no reaparecieron.
Fama y éxito
No sorprende que tales curas sin precedentes condujeran a la fama. Mesmer usó sus técnicas con éxito para tratar una amplia gama de condiciones, incluyendo parálisis, ceguera, migrañas crónicas, melancolía, epilepsia y muchas otras condiciones debilitantes. Se convirtió en una celebridad y viajó extensamente, dando dramáticas demostraciones de sus técnicas y poderes en las cortes de la nobleza europea.
Recepción hostil
El gusto de Mesmer por el teatro y la espectacularidad bien pudo haber contribuido a la recepción hostil que recibió del establishment médico de la época. Su convicción personal era que osaba obtener resultados sin usar técnicas médicas convencionales. Sea como fuere, su vida y carrera se vieron plagadas de controversia.
Práctica antigua
Hoy hemos aprendido que la hipnosis y los estados de trance son rasgos humanos fundamentales, presentes desde que la humanidad misma existe. Textos antiguos de Egipto, China, Grecia y Roma describen prácticas que hoy podríamos llamar “hipnóticas”. Mesmer fue el primero en conducir el hipnotismo fuera de los dominios de lo oculto y hacia el estudio científico.
El Legado del Doctor
El legado de Mesmer persistió en el siglo XIX y más allá, ya que los debates sobre sus técnicas moldearon el desarrollo de la hipnosis tal como la conocemos hoy. Mesmer es considerado el primer pionero del hipnotismo moderno. La palabra “mesmerizar”, habiendo perdido su referencia al pionero del hipnotismo moderno, puede tener significados como: cautivar, hipnotizar o hechizar, y sobrevive en nuestro vocabulario.